La revolución verde

A través de la ingeniería genética en plantas, se consiguió maximizar el rendimiento de los cultivos gracias a los avances en el fitomejoramiento, la mejora de los fertilizantes, la utilización de plaguicidas más eficaces y la mejora de las prácticas de gestión de las explotaciones agrícolas y del riego. Esta oleada de innovación científica, denominada la Revolución Verde, había golpeado el corazón de la lucha por asegurar la dependencia alimentaria mundial. Sin embargo, la sociedad no pudo descansar mucho después de las críticas sobre el uso de determinados plaguicidas y productos químicos en el medio ambiente, y con el rendimiento agrícola disminuyendo a un equilibrio constante, los responsables de la formulación de políticas y los científicos tuvieron que replantearse la batalla por la seguridad alimentaria mundial.

Este período durante las décadas de 1980 y 1990 coincidió con grandes avances en las tecnologías genéticas. La combinación de un sistema para aislar y amplificar el material genético creado en 1983, combinado con la primera técnica de secuenciación genética automatizada en 1986, condujo a una carrera para secuenciar los primeros genomas completos de virus, bacterias, hongos, plantas y animales. La era de la ciencia genética había llegado.